martes, 20 de enero de 2015

Andrés Nieva






Nació en Villa Dolores, Córdoba. Publicó Love will tear us apart, Ediciones Diatriba 2011, Los diarios robados, Postales Japonesas Editora 2012. De próxima edición, Poemas nocturnos, Llanto de mudo, La casa con tres patios, Ediciones Diatriba, Cosmopoesía, Los Pájaros.
Escribe en el blog Los poetas se aburren.

¿Cuáles son los contextos de producción de tus escritos? ¿Tenés una rutina para ello?
A partir de estados de ánimo. Hay momentos que escribo de mi, de algo que miro, sobre lo cotidiano.
Escribir es una necesidad de mi alma.

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Cómo describirías ese momento de incursión?
Un amigo músico me preguntó si tenía poemas para ponerles música. Le dije no, que no escribía. Insistió. A la semana siguiente tenía veinte poemas. A dos de ellos los hizo canción. Creo fue un empujón.

¿Cuándo sentís que un poema comienza a gestarse y cuándo lo das por terminado?
Nace en mi mente. Luego lo desnudo y lo visto en un cuaderno. Ha terminando cuando siento que el viento lo envuelve y lo lanza.

¿Qué lugar ocupa la corrección en tu metodología de escritura? ¿Les mostrás tus textos antes de terminados a otras personas?
Sinceramente lo corrijo apenas lo escribo y si quedo conforme, sobrevive. Los textos los comparto en Facebook o en el blog por si alguien quiere leerlos.

¿Creés que influyen otras artes, como el cine, la fotografía o la música en tu escritura?
Me gusta sacar fotos de cosas, pero creo que escuchar canciones me invita a escribir.

¿Participás en lecturas? Sea afirmativa o negativa tu respuesta, ¿cómo ves la escena de la poesía en tu ámbito local? 
A veces leo. Acá en Córdoba hay lecturas todas las semanas. Me gusta escuchar. Hay nuevas editoriales y hay ediciones cada mes y no miento.

¿Participás en concursos? Si es así, ¿de qué depende tu participación?
No participo. Me da fiaca.

¿Viajás o te movilizás geográficamente para participar en eventos poéticos? ¿Con qué frecuencia?
Voy a ferias que me invitan. Soy fácil de convencer.

¿Cuáles considerás tus mayores influencias en este momento?
En este momento me gusta leer poetas rusos, Ajmátova, Tsvietáieva, etc. Ojalá me ayuden a escribir un buen poema.

¿Cuál es tu postura respecto a los talleres literarios? ¿Participás o participaste en alguno, ya sea como asistente o como moderador? ¿Qué podés referir sobre esa experiencia?
Creo que tomar un taller literario tiene que servir para ayudar tu creación. Estoy convencido que la mejor forma de aprender es leer a grandes escritores.

¿Tenés algún blog, revista o medio de difusión de poesía propia o ajena online? Si es así, ¿cuál te parece que es su función?
Si, tengo uno. Pienso que si aguien puede leerte la creación del poema sirvió de algo. Se escribe primero para uno, luego sueltas el poema y deja de pertenecerte.

¿Has publicado recientemente o estás por publicar? ¿Cuál es tu criterio para elegir una editorial a la que presentarle tus textos?
Si todo sale bien, este año saldrán Poemas nocturnos en Llanto de mudo, La casa con tres patios, Ediciones Diatriba y Cosmopoesía, Los Pájaros. La editorial que tiene la locura de pedirme un texto se lo mando, no tengo problemas.

Como lector, ¿cómo hacés tu recorte? ¿Leés contemporáneos, clásicos, ambos? ¿Qué otros géneros frecuentás?
Leo poesía, narrativa, ensayo. En éste momento leo Tumbas de poetas y pensadores de Cees Nooteboom. Tengo una novelita que empecé a escribir y la abandoné. Si me animo este año la terminaré.

¿Traducís? Si es así, ¿qué relación creés que tiene esta tarea con tu producción poética?
No tengo la fortuna de traducir.

¿Creés en la función social, o incluso política, de la poesía?
En mi caso no. Otros quizá si. La poesía es una campana que cuando suena, hace que pienses.

¿Cómo imaginás a tu lector? ¿Pensás en una idea de lector mientras escribís, corregís o compilás?
Imagino que debe ser una montaña de pensamiento y lo pienso como un amigo. 

Algunos poemas:

cuando la luna
cubre
el cielo
con luciérnagas.
Abro todos los patios
con mis pies descalzos
La manguera
dibuja los geranios
y los pinta en el chorro
creciente de mis ojos.

*

Abatido
entre poemas
y autos.
Atravieso
éste sol tapado
por estrellas
y los alcoholes de Apollinaire.
Plegaria del viento
seca el dolor.
Mira el verso
infinito
que me empuja
hacia
los árboles.
Abejorros
discuten
sobre las diagonales
que separan sus nidos.

/

La terminal de colectivos
parece
una cúpula
llena de gatos
arañando 
la paciencia.
Las valijas
ruedan
rayando las baldosas.
Desde los kioscos de revista
los libros de Mujica Lainez
y Kenzaburo Oé
abrazan la histeria.
El capuchón de mi birome
rompe su cuerpo
en llanto
y escribe.

martes, 13 de enero de 2015

Juan Alberto Crasci

Foto por Marcos Zanger


Nació en Mataderos, Buenos Aires, en 1982. Escorpiano. Toca la batería. Escribe. Fanático de Boca Juniors. En el 2006 confundó Editorial CILC, en donde publicó las plaquetas de poesía Hendidura, El achique de dios y Siesta. Llevó adelante CASA (SIC), espacio cultural autosustentado de Floresta Latino entre 2010 y 2014. Desde el 2012 comanda junto a Sebastián Realini y Florencia Piluso añosluz editora


¿Cuáles son los contextos de producción de tus escritos? ¿Tenés una rutina para ello?
No, no tengo una rutina para escribir. Los contextos de producción varían, de acuerdo a los resultados de los partidos de Boca Juniors, generalmente. Escribo muy poco y a partir de un disparador, de una frase, de una imagen. No concibo a mis poemas como una “narración”, no me interesa contar “algo”. Los pienso más como un momento, como una imagen, como un espacio de reflexión, y si algo se cuenta en el desarrollo, es eso, un desarrollo, no la finalidad. La poesía como extensión de un espacio, de un lugar y no de un tiempo o de un transcurrir, si se quiere.

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Cómo describirías ese momento de incursión?
Recuerdo que las primeras cosas que escribí eran pequeños cuentos “de terror” en ejercicios de la escuela primaria. Me esmeraba para que no sean demasiado breves y para que haya mucha sangre. De pequeño leí los clásicos de Salgari, Verne, Stevenson… y también de niño seguí con el hoy menospreciado por muchos, Stephen King. A partir de ahí seguí escribiendo. Poesía, pasada la adolescencia. Y sigue habiendo sangre. 

¿Cuándo sentís que un poema comienza a gestarse y cuándo lo das por terminado?
Se gesta y está terminado casi al mismo tiempo. Una vez que lo vuelco al papel o a la pc, ya casi mantiene su forma definitiva, salvo por un par de comas, puntos o puntos y coma. Si lo escrito no me satisface, lo abandono, no le doy forma a algo que considero que no podrá tenerla. Quizás, luego, retome alguna de las frases, pero es extraño que eso ocurra. Nace en uno o dos versos, en una imagen que considere poderosa, y luego se acoraza esa imagen.

¿Qué lugar ocupa la corrección en tu metodología de escritura? ¿Les mostrás tus textos antes de terminados a otras personas?
Hay poco trabajo de corrección en mis poemas. Me detengo más que nada en la puntuación, en el aire del poema. Me gusta mucho el punto y coma. También los dos puntos. Quizás varíe alguna palabra, pero no cuestiones arquitectónicas de los textos. 
Sí, muestro lo que escribo casi al instante que lo voy escribiendo, no tengo problemas con eso.

¿Creés que influyen otras artes, como el cine, la fotografía o la música en tu escritura?
Por supuesto, música, cine, literatura… todo lo que uno absorbe, en cierta medida, influyen en la concepción que tiene cada uno de su escritura… Me influye sobre todo el arte deportivo supremo, el fútbol. 

¿Participás en lecturas? Sea afirmativa o negativa tu respuesta, ¿cómo ves la escena de la poesía en tu ámbito local? 
Sí, participo en lecturas. El zoológico, mejor dicho, el jardín botánico, mejor dicho, la escena, es eso: un catálogo, una exhibición… hay de todo. En términos generales la escena es un desfile de gente que escribe, que se retroalimenta en base a eventos, risas y alcohol y no a lectura. Falta laburo en la poesía actual. Al menos en la que más frecuentamos asiduamente, en los ciclos que pululan por la Ciudad de Buenos Aires, que son, entre sí, bastante diversos y variopintos (qué linda palabra). Hay de todo. En general, poco trabajo y mucha catarsis, o necesidad de ocupar un espacio, por parte no solo de la gente más joven, extrañamente. Los excesos de palabra denotan una falta de inteligencia. Y de sensibilidad artística.

¿Participás en concursos? Si es así, ¿de qué depende tu participación?
No participo en concursos. No me mantengo al tanto, no me informo… nunca me lo planteé.

¿Viajás o te movilizás geográficamente para participar en eventos poéticos? ¿Con qué frecuencia?
Viajo un poco más por motivos editoriales (por añosluz editora) que por motivos personales y para mostrar lo que yo escribo. Al escribir poco y exponerme poco, me conocen poco y me invitan poco. Cosa que no me molesta, porque en estos momentos estoy enfocado en otras tareas y en difundir otras obras, y no tanto en lo poco que escribo.

¿Cuáles considerás tus mayores influencias en este momento?
Son las mismas de siempre: Boca Juniors. Los herméticos italianos: Quasimodo sobre todo, Ungaretti, Montale. Víktor Shklovski. Tarkovski. Arteca. El rock progresivo. Van Gogh. Cioran. Goya. El metal extremo.

¿Cuál es tu postura respecto a los talleres literarios? ¿Participás o participaste en alguno, ya sea como asistente o como moderador? ¿Qué podés referir sobre esa experiencia?
Perdón, ¿dijiste talleres literarios o sesiones de psicología?

¿Tenés algún blog, revista o medio de difusión de poesía propia o ajena online? Si es así, ¿cuál te parece que es su función?
Junto a dos amigos mantengo la editorial añosluz. En www.aniosluz.com.ar podrán acceder a nuestro catálogo online. Podrán leer los libros en formato PDF o descargar los EPUBS. Creemos que, además de tener las ediciones físicas disponibles para quienes las quieran comprar, es importante que todo el trabajo que hacemos para difundir autores se continúe en Internet y el material pueda circular libremente, que llegue a todos los que quieran leerlo, en cualquier parte del país –y por qué no, del mundo–, ya que es difícil llegar con nuestras ediciones a todos lados.

¿Has publicado recientemente o estás por publicar? ¿Cuál es tu criterio para elegir una editorial a la que presentarle tus textos?
No, no estoy por publicar, ni publiqué recientemente. Mi criterio estaría marcado por buscar una editorial que cuide su catálogo, que trabaje a conciencia… que no edite a quien llegue porque le han pagado una cantidad de dinero. Eso es lo importante. El criterio y el cuidado de las obras y de los autores por parte de la editorial, antes, al momento de publicar, y luego también.

Como lector, ¿cómo hacés tu recorte? ¿Leés contemporáneos, clásicos, ambos? ¿Qué otros géneros frecuentás?
En principio, el recorte de “clásicos” es un recorte sentimental, si se quiere. Se va dando por afinidades, por redes, por lugares de pertenencia. A los contemporáneos se llega de otra manera. Leo todo lo que puedo. Por mi trabajo de editor, leo mucho material contemporáneo. Poesía, cuento, novela, teatro…

¿Traducís? Si es así, ¿qué relación creés que tiene esta tarea con tu producción poética?
No traduzco.

¿Creés en la función social, o incluso política, de la poesía?
Como dijo Alicia Silva Rey, hay una educación que se da a través del arte. Voy por ese lado, no por una funcionalidad del arte. No estoy diciendo “el arte educa”, que sería asignarle una función. Más bien, se educa quien quiere educarse, a través del arte. Hay una masa amorfa de obras a las que, quienes quieran, llegarán. Y llegarán a otras tantas obras por medio de las anteriores.

¿Cómo imaginás a tu lector? ¿Pensás en una idea de lector mientras escribís, corregís o compilás?
No. Los de afuera son de palo, dijo un uruguayo en Brasil, en 1950. Y le fue bien.



Algunos poemas:
(de Derrota, inédito)

lo que da la vida

vivo de espaldas a mi generación
estoy vencido lejos de la fiesta
de los que se atreven a nombrar
aun lo que no tiene nombre

estoy cansado vivo a oscuras
leo anécdotas noticias y pronósticos
pero en libros: el infierno se ha dado vuelta
y hace frío:

un puñado de hojas secas
con las que mantener el fuego
es todo lo que me da la vida


los hombres juegan a la poesía como los niños a la guerra

los hombres juegan a la poesía 
como los niños a la guerra
vacían sus manos maltrechas
y sus miradas ligeras
en el dulce campo de la inconciencia
como si olvidaran su voz en el rito
en el tiempo que existe
entre destruir y crear
avanzan sin provisiones
toman para sí lo que encuentran
olvidando que daña
lo que no alimenta:
los hombres juegan a la poesía 
como los niños a la guerra


perros alrededor del fuego

la jauría se nos acerca:
perros solos 
hermanados 
en la necesidad
mientras nosotros
reunidos alrededor del fuego
compartimos excusas:
en este parque municipal
nadie nos necesita

algunos de ellos
lamen nuestras manos
y fuerzan caricias que
igual llegarán:
buscan un momento
de cobijo
como también nosotros
perros solos
reunidos alrededor del fuego


no estoy aquí para contar historias

no estoy aquí para contar historias
de asesinos políticos o deportistas

la vida es demasiado frágil
y aun así insiste

como la fruta madura
que se niega a caer del árbol
y espera ser arrancada
para no tener un final inútil

no estoy aquí para contar historias
solo diré
que otro año muere
y en él parto
con el grito atragantado
bajo un manto de piedras

Fernando De Leonardis sobre "Un palito ortega por cada millón de tucumanos hambreados"

Una entrevista de Telam al autor del libro editado por Añosluz en 2014.

lunes, 5 de enero de 2015

Nurit Kasztelan





Nació en Buenos Aires el 16 de septiembre de 1982. Publicó Movimientos Incorpóreos (Huesos de Jibia, 2007), Teoremas (La propia Cartonera, Montevideo, 2010) y Lógica de los accidentes (Vox, 2013; Liliputienses, España, 2014). Formó parte de la antología de dramaturgia Perfecta Anarquía volumen I (2011), compilada por Andrea Garrote, con una pieza que luego dirigió. Coordinó el ciclo de lecturas de poesía La manzana en el gusano y fue coeditora de la revista virtual No-retornable. Actualmente codirige la editorial de ensayo Excursiones y tiene una librería en su casa.

¿Cuáles son los contextos de producción de tus escritos? ¿Tenés una rutina para ello? Para corregir, tengo que tener tiempo libre, pero para escribir, tengo que estar en un estado de disposición mental. A veces la lectura de un poema, o de un texto, me inspira, a veces un estado de excesiva ebullición interna necesita pasar al papel. O algo me viene repiqueteando en la cabeza hasta que finalmente lo escribo.

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Cómo describirías ese momento de incursión? A lo que yo considero que es escribir, hace poco. Mi primer poema fue a los once años, pero en los comienzos mi escritura era catártica. Creo que incluso después de haber publicado mi primer libro y haberme sacado la ansiedad de encima empecé a escribir.

¿Cuándo sentís que un poema comienza a gestarse y cuándo lo das por terminado? Depende de cada poema, algunos salen de un tirón, otros tardan mucho. A veces me preocupa más el ritmo, otras la sintaxis, otras encontrar la palabra adecuada. En general tardo mucho en cerrar poemas, soy lenta para escribir. En mi vida soy acelerada en todo, pero la poesía me impone otro tiempo más pausado.

¿Qué lugar ocupa la corrección en tu metodología de escritura? ¿Les mostrás tus textos antes de terminados a otras personas? La corrección es casi la escritura, lo otro es inspiración, o suerte. Mostrarle mis poemas a otras personas es imprescindible antes de publicarlos. En mi libro anterior, me ayudaron mucho Eduardo Ainbinder, Sol Echevarría, Carlos Battilana, Noe Vera. Este nuevo que estoy escribiendo, que todavía ni siquiera tiene forma, por ahora solo son poemas agrupados en torno a un eje, sólo se lo mostré a Mario Ortiz y a Verónica Viola Fisher y me tiraron unas puntas reveladoras. Y con Julieta Lerman nos fuimos un día al tigre a corregir nuestros textos.

¿Creés que influyen otras artes, como el cine, la fotografía o la música en tu escritura? Por supuesto, pero influyen como cualquier cosa que te moviliza. No cualquier música ni cualquier pintura. Necesito que me “toquen”. Sans Soleil, de Chris Marker, es un documental que para mí es un poema, por ejemplo. Mirar paisajes me influye mucho, estar en el Tigre, cerca del agua, ver florecer mis plantas también. 

¿Participás en lecturas? Sea afirmativa o negativa tu respuesta, ¿cómo ves la escena de la poesía en tu ámbito local? Sí, participo en lecturas. Me parece que es una linda instancia para probar poemas nuevos, o para mostrar un libro que una trabajó mucho y quiere ver que le pasa al público con ello. En mi caso, como se me de memoria mis poemas, los recito. En este momento de mi vida, por una cuestión de tiempo, no voy más a lecturas de poesía; sí voy a presentaciones de libros de amigos o poetas que me interesen, así que no puedo opinar sobre lo que pasa ahora. Me parece que son un buen lugar de difusión y de intercambio, de hecho hace un par de años coordiné con un grupo de amigos el ciclo de lecturas de poesía La manzana en el gusano.

¿Y en concursos? Si es así, ¿de qué depende tu participación? No participo, pero no por nada en especial, sino porque no tengo libro inédito ahora para mandar y el otro ya tenía editor.

¿Viajás o te movilizás geográficamente para participar en eventos poéticos? ¿Con qué frecuencia? Tuve la suerte de ser invitada a varios festivales; Hotel Quequén en Quequén, (2007), Circo Invisible en Córdoba, (2008), Feria de Editoriales Autogestionadas en Bahía Blanca, (2011), Festival Sumergible en Jujuy, (2012) Festival de Poesía de Acá en Mar del Plata (2013), Festival Internacional de Poesía de Azul, (2013) y festival de poesía Latinoamericana en Bahía Blanca (2014). De afuera, estuve tres veces en Chile, en el III Encuentro de poesía latinoamericana Poquita Fe, (2008), la Cumbre de poetas Latinoamericanos en Rancagua (2009) y en el Encuentro de poesía y diversidad en la Universidad de Chile, (2011). El año pasado en junio leí en McNally Mc Jackson en español en el Soho, en Nueva York, pero eso fue porque ya estaba ahí. Lo mismo me pasó en Méjico, leí en dos lugares en el DF: el Antiguo museo de la poesía contemporánea y la Casa del Poeta Ramón López Velarde y en Guadalajara en la presentación de la revista Metrópolis, donde habían publicado poemas míos.

¿Cuáles considerás tus mayores influencias en este momento? Me gusta la poesía que mezcla los géneros, como Mario Ortiz y Anne Carson. Enrique Lihn siempre va a estar atrás de algún poema. Lecturas más científicas como Ilya Prigogine o Benoît Mandelbrot. La gran licencia, el libro de ensayos de John Ashberry.


¿Cuál es tu postura respecto a los talleres literarios? ¿Participás o participaste en alguno, ya sea como asistente o como moderadora? ¿Qué podés referir sobre esa experiencia? Hice varios talleres. Con Walter Cassara y Osvaldo Bossi, durante 2 meses, después casi dos años con Arturo Carrera, de forma individual, y casi cuatro con Alicia Genovese. Aprendí un montón de cada uno y me parece que los talleres son súper valiosos. También di y doy talleres de lectura y escritura poética en mi casa y uno de Poesía para dramaturgos en el Festival Escena.

¿Tenés algún blog, revista o medio de difusión de poesía propia o ajena online? Si es así, ¿cuál te parece que es su función? Fui coeditora y directora de la sección de poesía de la revista virtual No-retornable. Renuncié porque estaba haciendo demasiadas cosas, y como dice el dicho “todo no se puede”. Pero también porque sentía que ya facebook y otros medios daban a difundir poemas todo el tiempo, y no era tan útil mi función.

¿Has publicado recientemente o estás por publicar? ¿Cuál es tu criterio para elegir una editorial a la que presentarle tus textos? Publiqué Lógica de los accidentes hace dos años por la editorial Bahiense Vox y el año pasado salió en Ediciones Liliputienses, una editorial española. Este año va a salir en Germinal, una editorial de Costa Rica.
En mi primer libro, la ansiedad me ganó y lo gestioné yo, no solo desde el punta de vista económico, (pagué la edición) sino desde la insistencia en publicarlo. Sufrí un poco el apuro, porque no estuve muy conforme con el resultado y con el segundo, decidí que no me iba a pasar lo mismo. Un día me escribió por mail Gustavo López, de la editorial Vox, con quien tengo una muy buena relación y que ya había leído y conocía mis poemas, para preguntarme si tenía un libro, y decirme que lo quería sacar por Vox. Vox me parece una de las mejores editoriales de poesía que hay así que estaba feliz de sacarlo por ahí.

Como lectora, ¿cómo hacés tu recorte? ¿Leés contemporáneos, clásicos, ambos? ¿Qué otros géneros frecuentás?
Ambos. Con los contemporáneos me pasa que los leo más rápido, de un tirón, oxigenan mi lectura. Los clásicos me demandan más detalle, más atención, los intercalo. También leo mucha poesía en inglés. Me gusta mucho leer ensayo, sobre todo sobre poesía pero también filosofía, novela, cuentos, e incluso teatro.

¿Traducís? Si es así, ¿qué relación creés que tiene esta tarea con tu producción poética? Sí, traduzco. Me gusta traducir de a dos sobre todo. Traduje del italiano Uomini Miei, de Alda Merini, junto con Mariana Terrón y del inglés Meadowlands, de Louise Glück, con Lucia Puppo. En ambos casos tradujimos el libro entero, tarea que nos llevó entre dos y tres años, pero por cuestiones de derechos de autor y esas cosas no lo pudimos publicar. Juntos con Julio Ramos tradujimos algunos poemas de Philip Levine y sola traduje cosas sueltas de Anne Carson y Denise Levertov. Ahora me traje de un viaje a Gracey Paley para traducir para mí.

¿Creés en la función social, o incluso política, de la poesía? La poesía interrumpe el equilibro, así como el amor también lo hace. No puedo hablar de funciones.

¿Cómo imaginás a tu lector? ¿Pensás en una idea de lector mientras escribís, corregís o compilás?
No imagino a un lector, cosa que no se si está bien, pero es lo que me pasa. Sí soy consciente que en mi libro sentía que algunos poemas mas “líricos”, por decirlo de algún modo, iban a gustarle más a un grupo de poetas y otros “más objetivistas” a otros.


Algunos poemas:
(de Lógica de los accidentes)

Química de las esporas
Cuando la ausencia
se vuelve orgánica
me convierto en espora
si entro en contacto con algo vivo
cambio de estado:
reacciono químicamente.

No me sirve entender
no me sirve
la palabra consuelo
necesito creer en cosas menores.


Un proceso de olvido
Como si fuera posible.
Las calles caminadas,
los libros, las manos,
lo que quedaba
para decir. Los recuerdos
que no pudimos tener.
No elijo la espera
en la que las cosas se agotan,
elijo el no
como si fuese necesario.


El infinito también cabe en un agujero de vidrio
No quiero hablar por un rato,
quiero sumergirme
              en una pecera.
No escuchar voces. Mi casa
transformada en un refugio; 
el patio, en un jardín.

Algo se pierde, no todo se transforma
Tenés una pesadilla, él reaparece  
y no querés que vuelva. El miedo  
se torna un corpiño incómodo. 
A ciertas horas de la tarde todo  
se hace más artificial, 
la luz demasiado pálida y el temblor 
se convierten en una secuencia perturbadora.  
Te enamoraste, sabías  
que podían asfixiarte si te abrazaban 
pero el asesino desapareció  
y las plantas de tu casa reviven solas.