martes, 13 de enero de 2015

Juan Alberto Crasci

Foto por Marcos Zanger


Nació en Mataderos, Buenos Aires, en 1982. Escorpiano. Toca la batería. Escribe. Fanático de Boca Juniors. En el 2006 confundó Editorial CILC, en donde publicó las plaquetas de poesía Hendidura, El achique de dios y Siesta. Llevó adelante CASA (SIC), espacio cultural autosustentado de Floresta Latino entre 2010 y 2014. Desde el 2012 comanda junto a Sebastián Realini y Florencia Piluso añosluz editora


¿Cuáles son los contextos de producción de tus escritos? ¿Tenés una rutina para ello?
No, no tengo una rutina para escribir. Los contextos de producción varían, de acuerdo a los resultados de los partidos de Boca Juniors, generalmente. Escribo muy poco y a partir de un disparador, de una frase, de una imagen. No concibo a mis poemas como una “narración”, no me interesa contar “algo”. Los pienso más como un momento, como una imagen, como un espacio de reflexión, y si algo se cuenta en el desarrollo, es eso, un desarrollo, no la finalidad. La poesía como extensión de un espacio, de un lugar y no de un tiempo o de un transcurrir, si se quiere.

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Cómo describirías ese momento de incursión?
Recuerdo que las primeras cosas que escribí eran pequeños cuentos “de terror” en ejercicios de la escuela primaria. Me esmeraba para que no sean demasiado breves y para que haya mucha sangre. De pequeño leí los clásicos de Salgari, Verne, Stevenson… y también de niño seguí con el hoy menospreciado por muchos, Stephen King. A partir de ahí seguí escribiendo. Poesía, pasada la adolescencia. Y sigue habiendo sangre. 

¿Cuándo sentís que un poema comienza a gestarse y cuándo lo das por terminado?
Se gesta y está terminado casi al mismo tiempo. Una vez que lo vuelco al papel o a la pc, ya casi mantiene su forma definitiva, salvo por un par de comas, puntos o puntos y coma. Si lo escrito no me satisface, lo abandono, no le doy forma a algo que considero que no podrá tenerla. Quizás, luego, retome alguna de las frases, pero es extraño que eso ocurra. Nace en uno o dos versos, en una imagen que considere poderosa, y luego se acoraza esa imagen.

¿Qué lugar ocupa la corrección en tu metodología de escritura? ¿Les mostrás tus textos antes de terminados a otras personas?
Hay poco trabajo de corrección en mis poemas. Me detengo más que nada en la puntuación, en el aire del poema. Me gusta mucho el punto y coma. También los dos puntos. Quizás varíe alguna palabra, pero no cuestiones arquitectónicas de los textos. 
Sí, muestro lo que escribo casi al instante que lo voy escribiendo, no tengo problemas con eso.

¿Creés que influyen otras artes, como el cine, la fotografía o la música en tu escritura?
Por supuesto, música, cine, literatura… todo lo que uno absorbe, en cierta medida, influyen en la concepción que tiene cada uno de su escritura… Me influye sobre todo el arte deportivo supremo, el fútbol. 

¿Participás en lecturas? Sea afirmativa o negativa tu respuesta, ¿cómo ves la escena de la poesía en tu ámbito local? 
Sí, participo en lecturas. El zoológico, mejor dicho, el jardín botánico, mejor dicho, la escena, es eso: un catálogo, una exhibición… hay de todo. En términos generales la escena es un desfile de gente que escribe, que se retroalimenta en base a eventos, risas y alcohol y no a lectura. Falta laburo en la poesía actual. Al menos en la que más frecuentamos asiduamente, en los ciclos que pululan por la Ciudad de Buenos Aires, que son, entre sí, bastante diversos y variopintos (qué linda palabra). Hay de todo. En general, poco trabajo y mucha catarsis, o necesidad de ocupar un espacio, por parte no solo de la gente más joven, extrañamente. Los excesos de palabra denotan una falta de inteligencia. Y de sensibilidad artística.

¿Participás en concursos? Si es así, ¿de qué depende tu participación?
No participo en concursos. No me mantengo al tanto, no me informo… nunca me lo planteé.

¿Viajás o te movilizás geográficamente para participar en eventos poéticos? ¿Con qué frecuencia?
Viajo un poco más por motivos editoriales (por añosluz editora) que por motivos personales y para mostrar lo que yo escribo. Al escribir poco y exponerme poco, me conocen poco y me invitan poco. Cosa que no me molesta, porque en estos momentos estoy enfocado en otras tareas y en difundir otras obras, y no tanto en lo poco que escribo.

¿Cuáles considerás tus mayores influencias en este momento?
Son las mismas de siempre: Boca Juniors. Los herméticos italianos: Quasimodo sobre todo, Ungaretti, Montale. Víktor Shklovski. Tarkovski. Arteca. El rock progresivo. Van Gogh. Cioran. Goya. El metal extremo.

¿Cuál es tu postura respecto a los talleres literarios? ¿Participás o participaste en alguno, ya sea como asistente o como moderador? ¿Qué podés referir sobre esa experiencia?
Perdón, ¿dijiste talleres literarios o sesiones de psicología?

¿Tenés algún blog, revista o medio de difusión de poesía propia o ajena online? Si es así, ¿cuál te parece que es su función?
Junto a dos amigos mantengo la editorial añosluz. En www.aniosluz.com.ar podrán acceder a nuestro catálogo online. Podrán leer los libros en formato PDF o descargar los EPUBS. Creemos que, además de tener las ediciones físicas disponibles para quienes las quieran comprar, es importante que todo el trabajo que hacemos para difundir autores se continúe en Internet y el material pueda circular libremente, que llegue a todos los que quieran leerlo, en cualquier parte del país –y por qué no, del mundo–, ya que es difícil llegar con nuestras ediciones a todos lados.

¿Has publicado recientemente o estás por publicar? ¿Cuál es tu criterio para elegir una editorial a la que presentarle tus textos?
No, no estoy por publicar, ni publiqué recientemente. Mi criterio estaría marcado por buscar una editorial que cuide su catálogo, que trabaje a conciencia… que no edite a quien llegue porque le han pagado una cantidad de dinero. Eso es lo importante. El criterio y el cuidado de las obras y de los autores por parte de la editorial, antes, al momento de publicar, y luego también.

Como lector, ¿cómo hacés tu recorte? ¿Leés contemporáneos, clásicos, ambos? ¿Qué otros géneros frecuentás?
En principio, el recorte de “clásicos” es un recorte sentimental, si se quiere. Se va dando por afinidades, por redes, por lugares de pertenencia. A los contemporáneos se llega de otra manera. Leo todo lo que puedo. Por mi trabajo de editor, leo mucho material contemporáneo. Poesía, cuento, novela, teatro…

¿Traducís? Si es así, ¿qué relación creés que tiene esta tarea con tu producción poética?
No traduzco.

¿Creés en la función social, o incluso política, de la poesía?
Como dijo Alicia Silva Rey, hay una educación que se da a través del arte. Voy por ese lado, no por una funcionalidad del arte. No estoy diciendo “el arte educa”, que sería asignarle una función. Más bien, se educa quien quiere educarse, a través del arte. Hay una masa amorfa de obras a las que, quienes quieran, llegarán. Y llegarán a otras tantas obras por medio de las anteriores.

¿Cómo imaginás a tu lector? ¿Pensás en una idea de lector mientras escribís, corregís o compilás?
No. Los de afuera son de palo, dijo un uruguayo en Brasil, en 1950. Y le fue bien.



Algunos poemas:
(de Derrota, inédito)

lo que da la vida

vivo de espaldas a mi generación
estoy vencido lejos de la fiesta
de los que se atreven a nombrar
aun lo que no tiene nombre

estoy cansado vivo a oscuras
leo anécdotas noticias y pronósticos
pero en libros: el infierno se ha dado vuelta
y hace frío:

un puñado de hojas secas
con las que mantener el fuego
es todo lo que me da la vida


los hombres juegan a la poesía como los niños a la guerra

los hombres juegan a la poesía 
como los niños a la guerra
vacían sus manos maltrechas
y sus miradas ligeras
en el dulce campo de la inconciencia
como si olvidaran su voz en el rito
en el tiempo que existe
entre destruir y crear
avanzan sin provisiones
toman para sí lo que encuentran
olvidando que daña
lo que no alimenta:
los hombres juegan a la poesía 
como los niños a la guerra


perros alrededor del fuego

la jauría se nos acerca:
perros solos 
hermanados 
en la necesidad
mientras nosotros
reunidos alrededor del fuego
compartimos excusas:
en este parque municipal
nadie nos necesita

algunos de ellos
lamen nuestras manos
y fuerzan caricias que
igual llegarán:
buscan un momento
de cobijo
como también nosotros
perros solos
reunidos alrededor del fuego


no estoy aquí para contar historias

no estoy aquí para contar historias
de asesinos políticos o deportistas

la vida es demasiado frágil
y aun así insiste

como la fruta madura
que se niega a caer del árbol
y espera ser arrancada
para no tener un final inútil

no estoy aquí para contar historias
solo diré
que otro año muere
y en él parto
con el grito atragantado
bajo un manto de piedras

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