martes, 28 de abril de 2015

Luisa Futoransky


Retrato de la autora, por Cristina Ruiz Guiñazú

Escritora argentina. Reside en París.
En Francia fue conferencista en el Centro Pompidou de París y periodista en la agencia de prensa AFP.
Actualmente tiene a su cargo la edición en español de la revista Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Publicaciones recientes

Poesía
Inclinaciones, Buenos Aires, Leviatán, 2006
Ortigas, Buenos Aires, Leviatán 2011
Pintura rupestre, Buenos Aires, Leviatán, 2014


Novela
El Formosa, Buenos Aires, Leviatán, 2010
23:53 Noveleta, Buenos Aires, Leviatán, 2014
Desaires, Textos y poemas de Luisa Futoransky, fotografías de José Antonio Berni, Tipos Editores, París, 2014.


Traducciones
Aco Sopov, Sol Negro, versión del macedonio con Jasmina Sopova. 2011 Leviatán, Buenos Aires 2011
Agui Mishol, Ropa tendida, versión del hebreo con Marta Teitelbaum. Leviatán, Buenos Aires, 2013
Dalia Ravicovich, La túnica en llamas, versión del hebreo con Marta Teitelbaum. Leviatán, Buenos Aires, 2013.


¿Cuáles son los contextos de producción de tus escritos? ¿Tenés una rutina para ello?
Por lo general me adapto al sitio en que me encuentro. Actualmente prefiero escribir en casa, en mi computadora y por la mañana, bien temprano.

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Cómo describirías ese momento de incursión?
En la temprana adolescencia. La elección de la literatura es uno de los tantos enigmas de mi vida.

¿Cuándo sentís que un poema comienza a gestarse y cuándo lo das por terminado?
Ahora la gestación del poema la siento por alguna palabra que me viene de alguna frecuencia remota. Y se enrolla y desenrolla alrededor de mi tiempo. A veces se queda y exige que la resuelva.
Doy por terminado un poema cuando la música de adentro me dice que es eso y no otra cosa.
Entonces me quedo en paz.

¿Qué lugar ocupa la corrección en tu metodología de escritura? ¿Les mostrás tus textos antes de terminados a otras personas?
Corregir corregí siempre, ahora con la computadora más. Por lo general muestro lo que escribo a una cercana sintonía, aunque a veces, o como con mi último libro no. Por lo general soy sistema Galileo, pueden decir cuanto quieran que cuando la tengo segura, incluso puedo abjurar en apariencia pero sigo afirmando “e pur si muove”.

¿Creés que influyen otras artes, como el cine, la fotografía o la música en tu escritura?
Por supuesto, el poema resulta de un entramado de imanes, intereses e incluso rechazos o negaciones. Por mi parte ostento vinculaciones evidentes con la fotografía y la música, especialmente la clásica y la ópera italiana.

¿Participás en lecturas? Sea afirmativa o negativa tu respuesta, ¿cómo ves la escena de la poesía en tu ámbito local?
Participo en lecturas al azar de encuentros e invitaciones nacionales o internacionales. Mis vinculaciones con la creación francesa, lugar donde vivo, son reducidas.

¿Participás en concursos? Si es así, ¿de qué depende tu participación?
En mi juventud participé en concursos y algunos los gané. Me atrajeron para participar señuelos tales como la edición y como se trataba de tiempos personales de gran escasez, el premio en dinero.

¿Viajás o te movilizás geográficamente para participar en eventos poéticos? ¿Con qué frecuencia?
La participación en eventos poéticos me moviliza mucho. Es un tiempo entre paréntesis, de disponibilidad y de intercambio. La frecuencia está dada por el azar de las invitaciones. No asistí a encuentros internacionales en momentos en que la situación política que atravesaba el país no se acordaba con mis ideas.

¿Cuáles considerás tus mayores influencias en este momento?
En realidad creo que todas las vivencias profundas nos influencian, ya sean poéticas o no. Las más reveladoras vienen por supuesto de la intimidad y de los sueños. Sigo dependiente del azar de mis lecturas, de las exposiciones en las que me detengo, de las películas que veo. La radio, la tele, también me aportan mucho.

¿Cuál es tu postura respecto a los talleres literarios? ¿Participás o participaste en alguno, ya sea como asistente o como moderador? ¿Qué podés referir sobre esa experiencia?
Postura, posturas...es mucho decir. Personalmente no asistí a taller alguno y moderé unos cuantos.
El beneficio de la experiencia para uno y otros depende del estado esponja, es decir de la capacidad de dar y recibir y de la claridad de emisión de los mensajes. Del conocimiento de las herramientas de trabajo.

¿Tenés algún blog, revista o medio de difusión de poesía propia o ajena online? Si es así, ¿cuál te parece que es su función?
Aun no me he puesto a lanzar mi propio blog pero me parecen muy bien. Es un modo de poner en vitrina lo que uno quiere decir. Libre a los paseantes de entrar o no en la panadería.

¿Has publicado recientemente o estás por publicar? ¿Cuál es tu criterio para elegir una editorial a la que presentarle tus textos?
Publiqué recientemente dos novelas y tres libros de poesía con la misma editorial, Leviatán, de Buenos Aires. Mi benjamín se llama Pintura rupestre.
Mi criterio para estar en Leviatán es mi relación con Claudia Schvartz, excelente editora y gran amiga.

Como lectora, ¿cómo hacés tu recorte? ¿Leés contemporáneos, clásicos, ambos? ¿Qué otros géneros frecuentás?
Creo que ya lo contesté en una pregunta anterior, el lema de mi escudo es suma pero no resta.

¿Traducís? Si es así, ¿qué relación creés que tiene esta tarea con tu producción poética?
Traduje, traduzco. Es una experiencia siempre en relación con la materia prima, la primordial, que es la lengua.

¿Creés en la función social, o incluso política, de la poesía?
La pregunta en este momento me produce cierto malestar. Podría responder con una filigrana elegante. Yendo más adelante tendría que escribir algo más meditado, extenso, por qué creo o no en la función de la poesía. No soy filósofa y no tengo armas afiladas lo suficiente como para discurrir sobre la idea utilidad. ¿Por qué la poesía?, ¿simplemente porque la practico hace más de medio siglo tiene que tener una función más política que la socialización de la medicina? ¿La poesía puede aliviar un dolor de muelas? ¿Y a mí, por qué me miran?

¿Cómo imaginás a tu lector? ¿Pensás en una idea de lector mientras escribís, corregís o compilás?
No imagino a ningún lector en particular mientras escribo o corrijo. Tengo la certeza que ningún derechón me lee.  


Algunos poemas:

Con los dedos

qué se espera de un viejo? que pida turno con especialistas
que le confirmarán por si falta le hacía
el deterioro irremediable


que mate el tiempo
que sus deseos como él se jubilen sin júbilo de la vida del paso y el respiro
sus allegados, la ciudad, se vengan de sus antiguas perrerías y petulancia
le multiplican escaleras
veredas jabonosas
apenas con un alfiler
un martillito de viento le quiebran la dentadura postiza
en el lavabo del hotel
y para rematarla los duendes de la noche la tiran por la ventana
y el vecindario se queja por ruidos molestos
intempestivos
joder con los viejos
hay quien dice que huelen tan mal como los linyeras
o los muros de las prisiones
porque el olor de una clase de adolescentes en verano
voltea marea
distinto


el viejo vive en un inmenso país de gente resfriada
por el arrepentimiento y los tiempos condicionales
un país de peter pan
de principitos destronados y cochambrosos
que la parsimonia con que abren sus chequeras no ventila


país de excrecencias, temblores, toses
alfombrado de pesadillas


yo lázaro transmito
al volver de la academia
tradición obliga
preciosos mendrugos, edictos de cariño


el arcoiris se come con los dedos
el rocío aminora el mal aliento
las piedras preciosas en los bolsillos dificultan el vuelo
soltarlas en el firmamento lo aligeran


descifrar alfabetos en la forma de las nubes desempolva la penuria
tirar del cántaro
hasta que por fin se rompa
en una luminosa astilladura de partículas
para qué otra cosa están hechos acaso los cántaros
la gente
las medias
las casas
los elefantes
sino para romperse
así
de repente
y a sabiendas



Paris, la impostura
Tacaña, negligente, estreñida,
envidiada,
la más grácil sin esfuerzo,
ninguneadora, bella de lejos,
parís encubridora
recluida en su propio delirio de grandeza
atrabiliaria
parís oculta en catacumbas parís para iniciados
parís emperatriz y guillotina


yo, que nunca salvé tus innúmeras murallas, trampas, laberintos
tan eficaces para perder al extranjero
no sé si te quise o quiero, todavía.



Bodegón

Antes de que abandone
El aire
Quiero que sepas que fuiste
importante como el pan fresco
El arcoiris, las estrellas, el color índigo
Y los puentes de París


San Silvestre

Desquiciada, la bailarina se fue por las ramas. Una escala de trenza, seda y nube la condujo al paralelo de pozos y algas. Dice que así es la vida de sirena.
A la arpista le crecieron tersas alas de fuego en las pinturas del Louvre y la dejaron de perfil en el ángulo izquierdo de las legiones angélicas.
La amorosa pereció en bulevares más desiertos y helados que los de Novosibirsk. La apasionada en un hospicio, la esbelta se evaporó de la lámpara de Aladino para nunca más volver. Todas las que no soy la noche de San Silvestre.
Pero aún desean.

La lluvia de tanta ceniza ciega el horizonte del día después.

Moraleja, si cabe:
Los animales que no alcanzaron a entrar en el Arca (de Noé) se alojaron en nuestro inconsciente: erinias, quimeras, dragones, por ejemplo.
Esta noche soy o parezco
Cachorro
de Fénix.



Amanece tormenta de julio en el balcón
huele a tormenta de verano
a rayos y centellas
a eclipse


quien dice rosal
dice bichos
y de vos
ni un fósil me quedó


¿los pañuelitos con los que pavarotti
cantaba que me amabas
quién los heredó?


lo verdadero es el sabor a trueno
a lágrima enterrada
a gusano


y el aroma del café


País de Cucaña
apoderarse de un lugar
requiere abandono y maña


a primera vista un jardín ornamental
me informo
resultan plantaciones de té
en este día
bajo esta luz
el mejor verde del mundo


banalidad
mirá lo que 70 años de paz relativa pueden con el ingenio
y la tenacidad del hombre
y mirás las nubes que navegan esquivando
rascacielos de nombres azucarados
y mirás en la tierra los enjambres
impenetrables
insospechados
hasta qué punto
mansos y obedientes


muescas y jeroglifos
los tsunamis no devuelven ni siquiera un huesito
todo lo digieren de una vez y para siempre


dar vuelta la página
en este imperial privilegio
de tomar café americano
en el jardín del templo del barrio
ante el barredor de hojas de los martes
esmerado, como de costumbre


estoy en sendagaya
de vez en cuando alguien se acerca a los portones
de la entrada
da dos palmadas cosa de que si los dioses están dormidos
o simplemente distraídos atiendan la plegaria


de vez en cuando alguien escribe la suya en un papel
y la deja anudada en un árbol para que el viento no la olvide


de vez en cuando alguien escribe lo que espera
en una maderita
y la abandona para que se sume a muchas otras en un tablero especialmente diseñado para recoger las ansiedades


hello kitty cumple 40 años y lo festejamos con más y más
productos derivados
menos alcohol y tabaco
pero encendedores sí


a la hora del lobo, el terremoto fue de 6,2 y duró un minuto
grande como un día
solo atiné a aferrarme a tu mano y sirvió


por doquier los cuervos graznan a sus anchas
estridentes
desconsiderados
como debe ser


el uniforme rige las funciones vitales
la vida es un uniforme


en el monte fuji los baños termales se llaman onsen
hay algunos especialmente concebidos
para ver las estrellas


entre la estultez y lo sublime
entre el abismo y la constelación fuera de órbita
entre la hilaridad, el sopor
la vociferación y la desmesura
respirar el perfume de la incongruencia


esta gran aventura
a dúo vos
a dúo yo


Baudelaire dijo
que el país de Cucaña
debe ser un país soberbio
-donde nadie trabaja y hay de todo-
y soñaba visitarlo con una vieja amiga.


Salvo en lo de trabajar, todo lo demás es cierto.

martes, 14 de abril de 2015

Jimena Arnolfi






Nació en Buenos Aires en 1986. Estudió Comunicación y Periodismo. Textos suyos circularon en antologías, revistas y publicaciones online. Todo hace ruido (Editorial Pánico el Pánico, 2013) es su primer libro publicado. Tiene un blog: www.enquimera.blogspot.com.ar



¿Cuáles son los contextos de producción de tus escritos? ¿Tenés una rutina para ello?
A veces siento que escribir es un deseo un poco imposible. Pero es una actividad con la que peleo todos los días. Soy consciente que es muy difícil, pero es algo que no puedo dejar de hacer. Casi siempre tengo que esperar el tiempo libre. También hay veces que quisiera escribir, tengo tiempo y espacio, y sin embargo me siento un autito chocador. En general sea el contexto que sea, si se me ocurre una idea tomo nota con lo que tenga a mano. En el mejor de los casos, algo de eso prospera.

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Cómo describirías ese momento de incursión?
Si tengo que identificar el momento en el que me sentí conmovida por la poesía por primera vez, fue al leer la obra de un tío abuelo. El tío Israel me mandó por carta todos sus poemas cuando yo tenía 11, 12 años. Él vivía en Diamante, Entre Ríos y durante un tiempo nos carteamos bastante. Recuerdo la sensación extrañísima que me produjo conocer a mi tío a través de sus poemas. Sus amores, sus trabajos, los paisajes por los que anduvo.

¿Cuándo sentís que un poema comienza a gestarse y cuándo lo das por terminado?
No creo en los procedimientos a la hora de escribir. Sólo creo en lo que puede salir del miedo. Nunca me sale un poema de corrido, no empiezo y termino, me voy acercando despacio. Lo doy por terminado una vez que lo toqué mil veces, que lo leí en voz alta. Dejo estacionar los poemas y un tiempo después vuelvo a ver si resisten.

¿Qué lugar ocupa la corrección en tu metodología de escritura? ¿Les mostrás tus textos antes de terminados a otras personas?
Escribir, reescribir, fracasar e insistir. Me gusta mucho el momento de la corrección. El momento del hacha: sacar para hacer visible. De vez en cuando me animo a compartir esos textos. Me gustaría pedir muchas más lecturas de las que pido. En general casi no pido que me lean. Me da pudor.

¿Creés que influyen otras artes, como el cine, la fotografía o la música en tu escritura?
En lo que escribo se mete todo. Tanto en la poesía como en los cuentos, la escritura es una esponja que absorbe y mezcla todo.

¿Participás en lecturas? Sea afirmativa o negativa tu respuesta, ¿cómo ves la escena de la poesía en tu ámbito local?
Participé de muchas lecturas de poesía. De todas maneras tengo temporadas: a veces estoy un poco para adentro y no tengo ganas de leer poemas en público. Y en cuanto a lo otro, me cuesta pensar en una “escena”.

¿Participás en concursos? Si es así ¿de qué depende tu participación?
Me disperso y cuando decido que tengo algo para mandar ya pasó la fecha. Si me preguntás qué hace que un concurso sea tentador, imagino que el premio. La publicación de un libro, un dinero. Y si además, el jurado está conformado por personas que admirás, se vuelve más interesante todavía.

¿Viajás o te movilizás geográficamente para participar en eventos poéticos? ¿Con qué frecuencia?
Hace un tiempo dejé de vivir en Buenos Aires y me vine a vivir al campo. Pero estando allá, tuve temporadas de ir a muchas lecturas lejos de la que era mi casa. Trenes, colectivos, subtes. También tuve la suerte de ser invitada a distintos festivales en otras provincias. Conocí lugares gracias a la poesía. Una vez me invitaron a Chile. También me invitaron a participar del Festival de Literatura Internacional en Cuba y me puse muy contenta, pero no pude ir porque no pagaban los pasajes. Si yo tengo que pagar el pasaje y la estadía, no puedo ir.

¿Cuáles considerás tus mayores influencias en este momento?
Si hablamos de poesía, últimamente visito con mucha frecuencia los libros de Jorge Leónidas Escudero y Jorge Aulicino.

¿Cuál es tu postura respecto a los talleres literarios? ¿Participás o participaste en alguno, ya sea como asistente o como moderadora? ¿Qué podés referir sobre esa experiencia?
Creo que ayuda mucho socializar los textos. Me parece que hay cosas que se pueden aprender y enseñar, las herramientas se pueden compartir. De todos modos, siempre tengo presente eso que militaba Hemingway, la importancia del “detector de mierda incorporado y a prueba de shocks".

¿Tenés algún blog, revista o medio de difusión de poesía propia o ajena online? Si es así, ¿cuál te parece que es su función?
Tengo un blog que se llama Quimera (www.enquimera.blogspot.com.ar). Ahí cuelgo cosas propias y ajenas. Me gusta ese espacio pero no sé qué función tiene. Creo que sirve para que no se me pierdan las cosas que me gustan.

¿Has publicado recientemente o estás por publicar? ¿Cuál es tu criterio para elegir una editorial a la que presentarle tus textos?
En 2013 publiqué “Todo hace ruido”. Cuando di punto final a ese libro, apareció la oportunidad de sacarlo en papel con la editorial Pánico el pánico. Me gusta que mi primer libro haya sido publicado por una editorial que se llama doblemente “pánico”. Hace poco terminé otro libro de poemas y no sé qué voy a hacer con eso. No tengo un plan de publicación. No tengo planes ni urgencia, ese es mi mecanismo de defensa.

Como lectora, ¿cómo hacés tu recorte? ¿Leés contemporáneos, clásicos, ambos? ¿Qué otros géneros frecuentás?
Leo y escribo de manera desordenada. Voy llegando a los libros un poco por intuición, casualidad, recomendación. Leo contemporáneos y clásicos a la vez. Hace un tiempo un amigo encontró una caja de libros tirada en la calle y me llamó. Fui a investigar el tesoro y encontré algunos clásicos que ni tenía en la cabeza, no eran parte de la lista de libros pendientes. Por ejemplo estaba Cumbres Borrascosas, me obsesionó. También me gusta leer novelas policiales y disfruto mucho el formato cuento. En cuanto a poetas contemporáneos, por ejemplo, me resultan bellísimos los libros que encontré en www.coleccionchapita.tumblr.com y www.determinadorumor.com.ar.

¿Traducís? Si es así, ¿qué relación creés que tiene esta tarea con tu producción poética?
No hago traducciones.

¿Creés en la función social, o incluso política, de la poesía?
Me parece que la mayoría de las cosas que hacemos manifiestan una posición política. Escribamos poesía o no.

¿Cómo imaginás a tu lector? ¿Pensás en una idea de lector mientras escribís, corregís o compilás?
No trabajo en función de un lector. Pero sí considero que la escritura es un acto de comunicación. Y es muy lindo cuando alguien me cuenta que leyó algo mío y le pasó tal cosa.

Algunos poemas (Inéditos)


Hay que irse
Los días en la ciudad se parecen
a la escenografía de un teatro
una vez que termina la obra
ganarse la vida es arruinarla.
El tren es más mi casa que la casa donde vivo
todo el tiempo miro edificios
imagino torres de cuerpos acostados
uno encima del otro.
Siento un poco de alivio
cuando termino de crujir mis dedos
necesito que exista
una acción similar para la mente.
Podría renunciar a este trabajo
y recuperar la vida en general
pero no lo haré
debo, antes, pagar el alquiler.


Hibernación
En tiempos de autopromoción constante
lo mejor es esconderse
hibernar como un animal
de sangre caliente
entrar en un sueño profundo
que el latido sea más lento
que la temperatura descienda
ahorrar energías
usar las reservas almacenadas
de los meses más cálidos
mutar en una refugiada,
invencible.


Perdí por un numerito
Deja su cuerpo cansado
sobre el mostrador de la lotería
acerca su cara
dicta los números en voz baja
apenas empaña el vidrio
que lo separa de lo sobrenatural.

Casi siempre sale todo mal
pero la ínfima posibilidad
de acertar una sola vez
lo mantiene en movimiento.


Metafísica
La suerte es el queso rallado
que se espolvorea en el plato gigante
donde estamos listos para ser comidos:
mientras esperamos la muerte
alguien piensa, ay, qué rico.